El periodista asturiano Juan Carlos González Álvarez (Sama de Langreo, 1963), lleva más de 21 años al frente de la Jefatura de Prensa del Tribunal de Justicia de la Unión Europea traduciendo la complejidad jurídica del Tribunal Supremo de los 27 a un lenguaje comprensible para millones de europeos. Su trayectoria, que comenzó en el frenético Bruselas de los años 90, donde incluso compartió despacho con un joven Boris Johnson, luego primer ministro británico, lo ha convertido en un perfil híbrido, mitad rigor jurídico, mitad instinto periodístico. Hasta el Tribunal de Justicia de La UE, en Luxemburgo se ha trasladado AULA NEWS para conocer su punto de vista sobre la comunicación y el periodismo actual en Europa.
Pregunta: ¿Cómo llegó a ocupar el puesto de Jefe de Prensa del Tribunal de Justicia de la Unión Europea?
R: Al menos en mi caso, con algo de azar o de suerte y de voluntad también. El tribunal buscaba un periodista profesional para gestionar el equipo de prensa e incrementar la visibilidad de la institución y sobre todo de sus sentencias. Contactaron con una serie de periodistas europeos de varios estados miembros y después de pruebas y entrevistas, la selección recayó sobre mi persona. Después de muchas dudas, en ese momento era el corresponsal de “El Mundo’ en Bruselas, pero llevaba ya 15 años de corresponsal en la capital comunitaria, en la que tuve la oportunidad de trabajar para varios medios españoles como ‘El País’, la Agencia EFE o el hoy difunto diario ‘El Observador de Barcelona’. Medios españoles o también europeos. Además, en este último caso escribía en francés en temas muy específicos de la construcción europea.
P. Hasta que cambió su relación con los medios.
Como decía, recogí el guante y di el salto al otro lado de la barrera. Llevo en esto 21 años al frente de este equipo y sigue siendo una tarea apasionante, explicar decisiones legales, complejas o no, a lo cerca de 450 millones de ciudadanos europeos, sin incluir los de países terceros.
P: ¿Cómo es la relación del Tribunal de Justicia de la Unión Europea con la prensa española y con los medios europeos?
R: La relación con la prensa española europea, o diría incluso con la prensa mundial, es una relación profesional y basada en la confianza mutua. Un par de incisos al respecto. Cuando digo prensa mundial, esto implica que hay asuntos ante este tribunal europeo que tienen un impacto global o sobre empresas o ciudadanos de países terceros. Por ejemplo, si la Comisión Europea sanciona una de las tecnológicas estadounidenses como Google, Alfa, B, Microsoft, para no citarlas, por un comportamiento contrario a la libre competencia en el mercado interior, con multas que pueden alcanzar miles de millones de euros, la empresa en cuestión recurre. La decisión ante el Tribunal General, que es una de las dos jurisdicciones que componen el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. En este caso es evidente que medios los estadounidenses cubren la noticia, desde que empieza la vista que es pública hasta la sentencia final. Por eso hablo de la relación con la prensa más allá de la prensa española y la prensa europea. Una relación basada en la confianza, con más de 2.000 periodistas que tenemos en nuestras listas de contacto, 2.000 periodistas por lo tanto de la Unión Europea y de países terceros. Los periodistas saben de antelación qué información es pública en cada fase del procedimiento ante el Tribunal de Justicia y si se dirigen a nosotros para confirmar una información, nosotros estamos encantados. Las instrucciones explícitas a todo el equipo es que cualquier llamada de un periodista tiene que ser contestada en tiempo útil.
P: ¿Quién decide qué decisiones del Tribunal merecen visibilidad mediática y cuáles no?
R: Las decisiones, o mejor dicho, ¿qué decisiones? del Tribunal salen más de 2.000 decisiones cada año, 2.301 para ser precisos, en el 2025. Obviamente comunicar es seleccionar y seleccionar es dar prioridad a un asunto sobre otro. ¿Por qué? Yo diría por dos motivos. El equipo no tiene capacidad, son 10 juristas de varios estados miembros con capacidad para comunicarse con el mundo exterior oralmente en una docena de lenguas oficiales, entre las 24 lenguas oficiales de la Unión Europea. Así mismo, el segundo motivo es que, en la hipótesis que comunicamos pro activamente sobre el conjunto de las 2.000 decisiones citadas, resueltas cada año, tocaría una media de 6,3 comunicados de prensa al día, siete días por semana, 365 días al año. En esta hipótesis, la prensa o nuestros contactos se hartaron del tribunal y de su equipo de prensa. La selección, por lo tanto, en torno a unos 200 casos al año, es una colaboración entre los jueces y el equipo de prensa. Jueces, juez ponente, juez de sala, presidente de sala, sabiendo también que la lógica jurídica no es la lógica mediática. ¿Los indicios? Pues el interés o el revuelo mediático, cuando se anuncia que un asunto llega, va a llegar o llegó al tribunal, en este caso estamos atentos y ya sabemos que tendremos que ir explicando en la medida que las fases del procedimiento van avanzando y dar información a la prensa. Cuando la prensa también nos llama para saber si un asunto ha llegado o cuando se espera la sentencia, son una serie de indicios que tenemos en cuenta para seleccionar los asuntos sobre los cuales vamos a comunicar pro activamente.
“Al año salen del Tribunal unas 2.000 decisiones”
P: ¿Existe un protocolo o línea editorial que guíe la comunicación institucional del tribunal?
R: Hablaría más de filosofía. Las partes pueden obviamente comunicar sobre los asuntos en las que están involucradas, pero en esa relación de confianza que comentaba antes con la prensa, la prensa tiene que saber, y yo diría que sabe, que nosotros vamos a comunicar sobre el asunto casi en tiempo real. Cuando digo casi en tiempo real, estamos hablando de plazos inferiores a 2 o 3 minutos. Hay que saber que en el mercado informativo, quien llega tarde equivale a no comunicar, porque el hueco habrá sido rellenado por otra fuente. Esta relación de confianza se basa también en el hecho de que el servicio de prensa del tribunal tiene como objetivo explicar la decisión y no interpretarla, y la prensa lo sabe.
Explique su papel.
No es defender una de las partes en el asunto, nuestro papel es explicar la decisión de los jueces, de tal manera que lo entienda el periodista que va a escribir sobre el asunto, para que si me permite que mi madre o mi abuela, que no estudiaron derecho, entiendan la sentencia. La anticipación y el tiempo real en la comunicación son elementos críticos en esta política. La prensa sabe con antelación sobre qué asuntos vamos a comunicar y con qué medios.

¿Cómo comunican?
Aparte de los comunicados de prensa, también distribuimos newsletters a los periodistas que quieren seguir la actividad del tribunal. Una información que tampoco se puede limitar a difundir en una lengua franca, que puede ser el inglés. El multilingüismo es por lo tanto también uno de los ADN del tribunal en su política de comunicación. No nos podemos permitir comunicar en inglés con la prensa española, alemana o polaca. Hay que comunicar respectivamente en castellano, alemán o polaco con los medios Además de estos países, español, alemán o polaco también son lenguas oficiales de la Unión Europea. Y esto que es válido para estas lenguas, también es válido para el resto de las 21 lenguas oficiales de la Unión Europea.
P: Desde su experiencia, ¿qué medios considera más fiables hoy en día?
R: Por ejemplo, que sea la prensa digital, papel, radio o la televisión. Con mi experiencia, considero que hay medios más fiables hoy en día. Yo pienso que no hay medios más fiables que otros. Hay medios serios y otros que no lo son. Y detrás de estos medios hay periodistas. Aquí está la credibilidad del periodista. Y el contacto diario que tenemos con la prensa no sindica que nos piden precisiones cuando no lo tienen claro para no escribir algo erróneo. Con lo cual, esa relación de confianza da su resultado.
P: ¿Cómo afecta la polarización mediática, especialmente visible en países como aquí en España, al trabajo de comunicación institucional?
R: La polarización en la prensa española es un hecho. El impacto sobre nuestro trabajo yo diría que aquí es limitado por no decir inexistente. Un asunto mediático, es decir, sobre el que la prensa va a hablar, es sujeto de una comunicación por nuestra parte. También diría que no hay filtraciones interesadas sobre los asuntos. La sentencia sólo existe cuando un juez lee el dispositivo en una vista pública. Para los asuntos del Tribunal de Justicia, además, esto implica una retransmisión en directo y en streaming en la página web del tribunal. Mis parientes en Asturias pueden conectarse desde Gijón a la página web, que por cierto está disponible en 24 lenguas oficiales, y seguir la lectura de la sentencia. Una vez que se ha leído el texto de la sentencia, el texto, una vez que se ha leído, el texto de la sentencia está disponible. Generalmente antes de mediodía en la página web y siempre en todas lenguas oficiales. Y recuerdo, como le decía antes, que el comunicado de prensa sale un par de minutos después.
P: ¿Cómo se comunica una decisión del tribunal a la ciudadanía para que sea comprensible sin perder su rigor jurídico?
R: La comunicación sobre los asuntos del tribunal es un desafío permanente. No tengo una fórmula ad hoc. Cada asunto requiere un trabajo, diría que casi artesanal. Utilizamos, obviamente, técnicas periodísticas como, por ejemplo, la pirámide invertida. Primero el resultado, luego el contexto, la pregunta que se plantea y a continuación el razonamiento. La lógica jurídica es la inversa. Primero la pregunta, razonamiento y luego el resultado. Intentamos igualmente evitar la jerga jurídica sin perder el rigor. Y no sé si le parece que alguna vez han decidido no comunicar algo por su posible impacto político o mediático. Yo diría que mi contestación es la siguiente, en una sola palabra, imposible. Vuelvo a la filosofía que comentaba. O nosotros comunicamos o las partes con sus intereses comunican sobre nosotros. El calendario es, además, público. El calendario de lecturas de la sentencia o decisiones está en la página web y se actualiza al menos una vez a la semana, con lo cual no podemos esconder un asunto. Finalmente, los asuntos con impacto político o mediático, la prensa nos pregunta regularmente sobre cómo va el asunto, cuándo se sale a la vista, que también es pública como en cualquier tribunal nacional, cuándo son las conclusiones, cuándo se lee la sentencia. Imposible escaquearse, si me permite. Cuando los medios preguntan en situaciones de alta tensión informativa,
P: ¿Cómo gestiona la presión mediática?
R: En situaciones de alta tensión, la presión que puede haberse gestionado con previsión y método. Informar a la prensa con antelación sobre lo que se espera el día X, vista pública, retransmitida o no, horario de lectura, lenguas oficiales disponibles, difusión en directo o no, toda una serie de elementos prácticos para que el periodista sepa con antelación lo que le espera. Una vez que sale la decisión, rapidez en la comunicación.
P: ¿Qué camino puede seguir un futuro periodista para acceder a un puesto en comunicación institucional dentro de organismos europeos?
R: Diría que, ante todo, trabajar en prensa, seguir la actualidad europea y escribir a diario sobre ella. Y finalmente, conocer muy bien el complejo entramado institucional europeo. Bruselas no es un ente abstracto que toma decisiones. Detrás de cada decisión hay, primero, por ejemplo, una propuesta de la Comisión Europea, luego hay gobiernos nacionales que la adoptan, la rechazan o la modifican. También interviene aquí el Parlamento Europeo en el papel de co-decisión. Finalmente, si alguien no está de acuerdo con la decisión, se puede recurrir ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Toda una serie de etapas que parecen complicadas, pero hay que saber seguir y poder informar sobre ellas. Y para terminar, me gustaría conocer su opinión.
P: ¿Cree que la comunicación institucional puede ser completamente neutral?
R: La neutralidad, desde mi punto de vista, la neutralidad de la comunicación institucional depende de la institución a la que uno se refiere.El Tribunal no somos una institución o no es una institución política. Lo tenemos, por lo tanto, un poco más fácil para lograr ese objetivo de neutralidad. Una institución como el Parlamento Europeo o la Comisión Europea son instituciones también legítimas, pero más políticas. Nosotros no tenemos agenda. Solamente nos pronunciamos si hay una demanda o un recurso en un asunto concreto ligado al derecho europeo, que es el derecho conjunto de los europeos.Si un Estado miembro no aplica el derecho de la Unión Europea y la Comisión no lo denuncia, nosotros no intervenimos. Esto es un poco lo que facilita nuestro papel de neutralidad institucional.
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